La importancia de la respiración
El bebé tiene que respirar por la nariz y no por la boca. En el lactante es condición primordial, ya que hasta aproximadamente los ocho meses no puede utilizar la boca para respirar.
El niño más grande, si es respirador bucal no tendrá un cierre labial eficaz y la función deglutoria se verá dificultada desde su comienzo. Si el niño no respira cómodo por la nariz que es la vía natural y programada para el ingreso del aire y la óptima asimilación del mismo, abrirá la boca para respirar. La apertura se verá aumentada por el peso de la lengua que acompañará al maxilar inferior hacia abajo. Esta incompetencia labial provoca disturbios no solamente en la deglución de los alimentos sino también en la función respiratoria.
Las texturas, formas, calibres de tetinas, sorbitos, cucharas, etcétera, de los alimentos deben colaborar con el trabajo muscular de labios y lengua, y hacer que éste resulte más fácil.
Cuando el bebé toma leche, se inicia su digestión fermentándola, los bebés inicialmente tienen problemas para digerir la lactosa por lo que se producen los gases, los cuales pueden o no, ser acompañados por una emisión de heces.












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