En primer lugar, antes del primer uso se deben lavar con agua y jabón, y esterilizar todos los biberones, tetinas y chupetes. Durante el primer mes del bebé se recomienda hacerlo después de cada uso y luego diariamente. A partir de los 4 meses, cuando el bebé se lleva todo a la boca, será innecesario hacerlo salvo por precaución, realizando una esterilización cada 15 días para evitar que los residuos de la leche o jugos puedan generar gérmenes.
A la hora de esterilizar el biberón, lo más importante, aparte de lavarlo con agua y jabón es enjuagarlo bien para que no queden residuos de jabón, siendo hasta más importante que la esterilización en sí; hay que tener en cuenta que un biberón esterilizado se mantiene en este estado durante 4 o 6 horas estando dentro del esterilizador, porque apenas el biberón entre en contacto con el medio ambiente se comenzará a “contaminar”:
- Los biberones y tetinas deben lavarse con agua y jabón inmediatamente después de su uso para facilitar su limpieza evitando que los residuos de la leche se sequen y se peguen, de lo contrario enjuagarlos para su posterior lavado.
- Se debe emplear un cepillo para eliminar los restos de leche y alcanzar todas las esquinas, de lo contrario se contaminarán dentro del biberón o la tetina. De preferencia elija un cepillo de esponja que no raspa el interior del biberón, los cepillos de cerdas raspan el interior del biberón, generando grietas donde se puede acumular suciedad.
- No se debe descuidar la zona de la rosca y el cuello del biberón, en las ranuras se puede almacenar suciedad.
- Para guardar los biberones, hay que colocarlos en un recipiente tapado para evitar el polvo y la grasa de la cocina. Se puede usar un recipiente plástico con tapa, o una panera colocando un paño en la base.













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