En el embarazo, el tamaño del abdomen aumenta, haciéndosele díficil encontrar una posición cómoda para dormir. La ansiedad y el estrés por la llegada del nuevo bebé también pueden contribuir al insomnio, lo que hace además, que te encuetres cansada y no muestres tu nivel de energía durante el día.
Qué se puede hacer
- No duermas durante el día. Puedes descansar sin tener que sumergirte en los mundos de Morfeo. Una siesta de tres horas no es para nada beneficiosa si te cuesta dormir durante las noches.
- Trata de hacer ejercicio. Eso sí, no justo antes de irte a la cama ya que excita tu estado de ánimo.
- Trata de que tu cena no sea excesivamente pesada. Además, mastica con tranquilidad, no la engullas. Si mientras comes ves la tele, seguramente comerás a una mayor velocidad, que si estás, por ejemplo, conversando con una amiga o tu pareja.
- Si cenas temprano, tómate un tentempié antes de irte a la cama, como un pequeño bocadillo o un vaso de leche. Tener el estómago demasiado lleno o vacío impide descansar.
- Trata de que tanto tu cama (colchón y almohada cómodos) como tu cuarto (con una temperatura adecuada) sean comfotables.
- No te acuestes hasta que no estés cansada. Esto puede ayudar a que te duermas antes.
- Tratar de levantarse todos los días a la misma hora, incluso los fines de semana.
- Nunca debes recurrir a medicación no recetada por un médico ni a alcohol. El insomio no es peligroso para tu hijo, pero las medicinas y bebidas alcóholicas sí lo son.
- No aproveches la cama para pensar en los problemas que tienes. Intenta ocuparte de ellos durante el día y dejar la mente despejada durante la noche.
- No te preocupes excesivamente. No es grave. Lo puedes tomar como un entrenamiento con vistas a los primeros meses de vida de tu hijo. Además, si te estresas por esa cuestión seguramente te costará aún más conciliar el sueño.













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