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Pero tu no eres la única cansada de la larga gestación, tu hijo ya no tiene mucho espacio ahí dentro y empieza a plantarse su salida al mundo exterior. En la última semana el feto mide entre 45 y 50 centímetros y la falta de espacio le obliga a flexionarse mucho. Tu bebé aumenta de peso unos 230 gramos por semana, lo que provoca la invasión de toda tu cavidad abdominal, con los consiguientes efectos en todo tu organismo. Uno de los más evidentes es el agotamiento frecuente al reducirse tu capacidad respiratoria por la presión del feto contra el diafragma. Al menor esfuerzo físico es necesario pararse para tomar aire en profundidad.
Para hacer más llevadera la ansiedad de tener en tus brazos a tu hijo, que en ocasiones parece mutua, te proponemos una serie de pautas que daberías seguir:










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